¿Se pueden hacer propósitos para este año estando ya en mayo?

Yo creo firmemente que sí. Al final, lo importante no es cuándo empiezas, sino proponértelo y, sobre todo, cumplirlo. En mi caso, he decidido retomar este blog con un objetivo claro: publicar dos veces al mes, concretamente dos lunes alternos. Si has llegado hasta aquí y tienes experiencia o consejos sobre constancia y gestión de contenidos, estaré encantada de leerte. Sé que no será un proceso inmediato ni perfecto, pero también tengo claro que merecerá la pena.

Como sabéis, este es un espacio donde confluyen dos pilares importantes para mí: la comunicación (mi profesión) y la sostenibilidad (uno de mis mayores intereses). Hasta ahora, el enfoque ha estado más centrado en lo “verde”, pero hoy quiero hacer una pequeña pausa en ese camino para analizar una campaña que no he podido quitarme de la cabeza en las últimas semanas: el rebranding de Securitas Direct, compañía que se dedica a la protección de personas, hogares y pequeños negocios.

He visto varias veces el anuncio en la televisión y me ha parecido muy oportuno analizarlo en esta ocasión. Desde que empecé este proyecto, habéis podido conocerme a través de la información publicada en otras páginas de la web, pero me gustaría, de aquí en adelante, ir dejando pinceladas de “quién soy” en las entradas del blog. La verdad que suena bastante impactante: “quién soy”. Quizá vayamos descubriéndolo juntos poco a poco a través de estos textos.

Periódicos con la noticia del rebranding. Fuente: MarketingNews

Volviendo a la campaña, Securitas Direct, o mejor dicho, Verisure, como pasa a denominarse, nos presenta un cambio que, a simple vista, podría parecer arriesgado. Hablamos de una marca consolidada en el mercado español, con una fuerte base de clientes que depositan en ella algo tan delicado como su seguridad. Cambiar el nombre en este contexto no es una decisión menor: implica gestionar percepciones, expectativas y, sobre todo, confianza.

Sin embargo, la compañía ha sabido abordar este reto con una estrategia brillante basada en la personificación de la marca. En el spot publicitario conocemos a Juan Carlos, un hombre que, como cualquiera de nosotros, desempeña distintos roles en su día a día: padre, marido, vecino, hijo, compañero de trabajo… Y, con cada uno de esos roles, recibe un nombre distinto: Papá, Juan, Juanqui, Juanito o JC.

A pesar de esta variedad, hay algo que no cambia: sigue siendo la misma persona. Y ahí es donde la campaña conecta de forma directa con el espectador. Porque todos podemos reconocernos en esa idea. Mientras veía el anuncio, no podía evitar pensar en mis propios “nombres”: para mis amigas del colegio soy Luci, para mi hermana Kuka, para mis sobrinos tía Lucía y, para mi padre, a veces, Luciíta. Diferentes formas de llamarme, pero una misma identidad. Con mis intereses, mis inquietudes, mis aspiraciones y también mis miedos.

Imagen del spot publicitario. Fuente: YouTube Verisure España

Y es precisamente eso lo que Verisure consigue transmitir.

“Cambia el nombre, pero no lo que somos”.

Con esta frase, la campaña cobra todo el sentido. Cada elemento encaja y construye un mensaje coherente, cercano y fácil de entender. No solo explican un cambio de marca: lo hacen tangible, humano y emocional. Y ahí es donde, desde el punto de vista de la comunicación, está el verdadero acierto.

Y, de alguna manera, este análisis también conecta con el punto de partida de este post: volver, retomar, redefinir. Porque no siempre se trata de empezar de cero, sino de seguir construyendo sobre lo que ya somos. Tanto en las marcas como en este blog.